viernes, septiembre 19, 2008

180-El camino de la luna llena

Plenitud. Esa es la única palabra que define el epílogo de la vieja historia hecha de tierras roja y negra, de mares muy azules o tan verdes. Plenitud, es lo que dicen las piedras doradas de las cuevas y molinos, los estanques y las aspas que se yerguen a ambos lados del Atlántico. Apogeo. Culminación de los sueños. Eso es todo y nada menos.

La misma plenitud de la luna redonda y tan perfecta, que nos saludaba en los huertos de mis primos y que supo acompañarnos, como espía, a través de la ventana del avión toda la noche de regreso a Buenos Aires.

Nuestro camino a mis raíces, emprendido por primera vez luego de una vida de luchas y de esfuerzos, estuvo custodiado todo el tiempo por ella, que crecía y crecía partiendo de Madrid, en geometría prometedora, sobre las tejas oxidadas que cubren Lavapiés hasta dejarse ver, casi completa, sobre el Sena o en las pintorescas Ramblas de la ciudad de Barcelona para lucir entera, redonda y reluciente en el call vermell de las afueras de la ciudad de Campos, aquella que vio a mi padre escribir su nombre en señal de desafíos y futuros.

¿Debería, quizás, iniciar mis relatos de viaje en orden cronológico? No puedo. La luz plateada me está encendiendo el alma con el dulce reflejo de las horas felices y siento que esta primera crónica debe sintetizar “epilegómenos”, como dijera Sebastià, en una de sus cartas de estos días.

Es que debo admitir que en materia de lunas y deseos quien esto escribe “se pidió la luna” y contra toda predicción y duda, la luna, la más plena, obtuvo por respuesta.
¿De qué otro modo explicar aquella amigable noche madrileña acunada por voces melodiosas en arias de ópera impensadas, como un regalo especial de la Señora Mágica?
¿Y la cita en el Café Gijón con los amigos escritores? ¿O Montmartre, al alba, sin ojos rasgados ni sombrillas enturbiando el día recién amanecido?
Hablo, amigos, de la misma y bien lunar respuesta fragmentada en los mosaicos que Gaudi sembró en las terrazas de su parque o que Doménech supo plantar en capiteles de rosas nacaradas.

Pedí la luna, y me la dieron. Hecha paisaje, flor, abrazo y alegría. Luna de reencuentros imposibles, de risas cristalinas, de perdones y olvidos generosos. A ella le dedico éstas, mis primeras palabras que en esencia, solo servirán para florecer en “gracias”.De ahora en más, y cada vez que la pampa se ilumine en luna llena, recordaré que si algo se desea con vehemencia, ese deseo puede llegar a concretarse con plenitud lunar de dimensión inmensurable.

Cati Cobas

7 comentarios:

Anónimo dijo...

De Miriam Chepsy:

Cati, herosa crónica, hermosa expresión de una aventura maravillosa iluminada por la luna llena de Septiembre.
Has logrado transmitir toda la emoción y la alegría vital por poder penetrar en ese tu sueño, esa luna que pediste y te fue otorgada. Como en un cuento de las mil y una noches convertiste tus recuerdos ancestrales, tus imágenes evocadas por las historias, las comidas y los versos que acompañaron tu infancia en una realidad. Pero te lo ganaste, todo eso, por la fuerza de tu deseo y el tesón que pusiste para encontrar el camino de vuelta a tu Itaca.
Besos
Miri

Miquel dijo...

Catalina, tu primera cronica es emocionante, y mas para un campaner que ama a su tierra. Madrid, el Gijon, las Ramblas, Montmartre, el Güell, Campos...

Muchas gracias por tus cronicas.

Miquel

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Me sumo a las palabras de Miquel aunque no sea una campaner...Un besazo

Anónimo dijo...

Luna llena tuviste como si lo hubiras elejido.El destino lo dispuso asi.
Sigue soñando para que pronto podamos reunirnos de nuevo todos los primos sin que falte ninguno.
Un abrazo

CATI COBAS dijo...

Para Miriam, mi madrina croniquera, que tanto nos ha acompañado en esta aventura, para Miquel, cuyas fotografías me anticiparon su Mallorca de una manera tan bella, para Ángeles, eterna compañera y cómplice en amistad y letras y para ¿Apolonia y Miguel?, cuya hospitalidad no tiene parangón: GRACIAS y un abrazo muy fuerte. Cati

Anónimo dijo...

"Voler l'impossible ens cal i no que mori el desig". Te sona?: Marià Villangómez, UC... A vegades les utopies es fan realitat, i aquesta la teníeu ben merescuda, tant tu com en Jorge. Una forta abraçada. Tià

CATI COBAS dijo...

Gràcies, cosi!!!! Una abraçada fortissima per a tots de Na Cati