jueves, junio 19, 2008

172- ¡En el “éter”!

Dedicado a Ángeles Cantalapiedra que está como el pueblo frente a nuestro Cabildo..."quiere saber".

Durante toda la escuela primaria me levanté “contenta”, con Carlos Ginés y los ruidos que hacía su sonidista para que los oyentes se despertaran y me dormí con Julio Navarro y su “Teatro como en el teatro”, imaginando, arrebujada entre las cobijas, lo mejor de la escena argentina, en la Radio Porteña (hoy Continental); también espié la vida de “Los Pérez García” y la pareja “Rinsoberbia” y soñé piringundines mientras hacía los deberes, de la mano del “Glostora Tango Club”, en Radio el Mundo, o almorcé en familia los domingos, riéndome a mandíbula batiente con Délfor y su “Revista Dislocada”, por Radio Splendid.

Los sábados, anduve por la “Calle Corrientes”, de Roberto Gil para después contemplar la “Pantalla Gigante”, con Nicolás Mancera, Conrado Diana y Lidia Durán y delirar, por la noche, con Monti y “Los Mosqueteros del Éter”, un programa en el que se hacían concursos y bailes en vivo en el estudio.

Debo a la radio muchos de los mejores momentos de la infancia. Guardo de ambas las voces entrañables de Blackie, Lolita Torres, Luis Sandrini, Wimpi, Nelly Láinez, Blanquita Santos, Héctor Maselli, Fernando Siro y Oscar Casco, por ejemplo, y sé que la lista podría ser casi infinita y que cada amante de este insuperable medio de comunicación que no nos obliga a permanecer quietos, sino que nos acompaña a todos lados, agregará lo suyo, sin lugar a dudas.

En mi adolescencia, la radio continuó a mi lado. Estudié con Antonio Barros y su “Ventana al Éxito” y trepé ilusionada la “Escala Musical”, para llegar a la universidad con la compañía de Guerrero Martinehitz, el peruano parlanchín y “Modart en la Noche” al lado del tablero de dibujo, el papel de calco y la tinta china.

¿Cómo no voy a amar a la radio? Encenderla es mi primera acción del día. Antes de lavarme la cara o cepillarme los dientes, antes del mate calentito y del buenos días, comienzo mis diálogos con el o la que esté del otro lado y recibo, junto con los datos de la temperatura y la humedad, el espíritu de quien, desde un estudio, me acompaña.

Estos últimos años fue Daniel López mi interlocutor en el Desayuno Continental pero ya no desayuna con nosotros y lo he perdido en otras voces reemplazantes sin haber podido todavía “clavar el dial” en ninguna sintonía. Desde su partida, soy una oyente diletante, me siento como esos donjuanes que buscan muchos amores cada día porque no hallaron el definitivo o mejor, como los viudos que vagan de un centro de jubilados a otro sin encontrar a la mujer de sus sueños. Pero no desespero: ya llegará alguien que vuelva a hacerme ser “oyente fiel” a primera hora de la mañana, “con seguridad Odol” como también solíamos decir en tiempos más radiales.

Comprendo que el oir radio desde la cunita no me debería dar permiso para andar cometiendo “radicidios”. Eso sería lo mismo que porque uno haya participado en muchos pleitos pretendiera convertirse en abogado o, en caso de enfermarse muy seguido, uno creyera que ya puede colgar la chapa de bronce de “doctor” en la puerta de su casa pero la radio…la radio tiene magia. Y la magia, sumada a mis lides “literarias”, me ha dado atrevimiento. Porque el hecho de que se pueda acceder a “hacer la radio” en una emisora pequeñita es algo tan maravilloso que colma mi vida de entusiasmo renovado.

Sólo así se explican las horas dedicadas a buscar la música, las historias, a pensar un clima, a corregir los “tics”, a practicar soltura. Sólo así se explica mi alegría por este desafío nuevo que implica “Desde el Parque y para todos”.

¡Debieran ver la cara de Gustavo Gómez, el pobre muchacho operador que nos ha sido designado cuando nos ve llegar a Irene y a mí cargadas con papeles! Sin embargo, me parece leer en sus ojos un cierto barniz de simpatía por quien esto escribe y adivino –además de piedad- un no sé que respetuoso que lo hace ayudarnos con ganas en el bajar o subir tonos, encontrar una música de fondo diferente, seguir la hilación del guión que tiene por delante. Me parece adivinar ternura en la forma que tiene Gustavo de tratar a esta señora atrevida que trata de contar los barrios porteños con una óptica distinta y a Irene Ximelis, su generosa compañera, que se ha visto envuelta en el torbellino de las palabras sin red y sin anestesia.

Ahora sé qué se siente al estar “del otro lado del micrófono”, pero en sentido inverso. Ahora sé de un vértigo más complicado que el papel en blanco. Ahora sé que cuando Carmen, de Flores o Titi, de Barracas nos dejan un mensaje, la tarea ha sido bien cumplida y el placer, inenarrable.

Mi propósito al encarar este nuevo desafío es que como me ocurre a mí cada vez que escucho algo interesante por la radio, cada uno de aquellos que se animen a viajar por Buenos Aires desde Parque Chacabuco se lleve, además de la música y las palabras, la sensación de haber crecido aunque sea un milímetro en la tarea de ser una persona.

Nos queda rogar al Dios del Éter porque Internet no se interrumpa durante nuestras trasmisiones y nos permita continuar intentando pintar al mundo desde nuestra aldea.

¡Ojalá nos acompañen!

Cati Cobas

Para aquellos amigos que no pueden sintonizarnos y preguntan de qué va la cosa, pongo a continuación una síntesis de lo que “Desde el parque, y para todos” propone.

La estructura del programa está planteada de modo que la música tenga relación con el tema del día y siempre está encadenada con lo que se dice. Procuramos que se escuche casi toda la temática argentina: tango, folklore, melódico, rock pero que el “mensaje” trasmitido sea positivo y deje al que nos escuche con buen ánimo. En cada programa hay un “rinconcito balear”, con una melodía de esa región de España haciendo de puente entre las dos orillas y también dedicada a los muchos vecinos baleares de mi barrio.

Se comienza con la canción “Mira hacia tu alrededor” de Alejandro Lerner

Mira hacia tu alrededor/ mira los ríos, el cielo y la flor/ mira hacia tu alrededor/ siente el latido de tu corazón. Cuando la lluvia no deja ver/ y los caminos van a nignún lugar/ cuando te sientas naufragar/ seré tu mano, seré tu voz/ cuenta conmigo/ que allí estaré.

que, junto con la milonga “El porteñito” constituyen las “cortinas” del programa y se toma un barrio o un lugar de la ciudad planteando, en lo posible con humor y con originalidad, una idea de su historia para leer luego una Caticrónica relacionada con el mismo y realizar un reportaje, también vinculado al eje central de ese día. El cierre es siempre con “las cosas y la gente” de Ignacio Copani .


No esperes que el metal se doble como goma/no esperes que el cristal desprenda algún aroma./No esperes la piedad, que el lobo no te coma,/no esperes la verdad si estoy hablando en broma.
Las cosas y la gente tienen forma/no esperes que se tiñan del color que mas te entona,que giren en tu ronda./tómame como me hicieron, no como el bueno del film,a mi/tómame cuando recuerdo lo cuerdo que nunca fui,/a mi/tómame no de los pelos, sé más gentil,/tómame de frente, nuca y perfil/como yo te tomo a ti.

Programa Nª1 (Martes 3 de junio): El Barrio de Parque Chacabuco en general Crónica: La campana de madera y reportaje a Miriam Chepsy, arquitecta y mi madrina literaria.
Progama Nº2 (10 de junio): El Parque Chacabuco. Crónica "En el Parque Chacabuco" y reportaje a integrantes del grupo ALCO parroquia Santa Isabel de Hungría (en las fotos)
Programa Nº3 (17 de junio) : El subbarrio Cafferata. Crónica "Siga el corso" ambientada con el tango homónimo por Julio Sosa y Homenaje a la Bandera y a Manuel Belgrano, su creador.

5 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

¡Ea! ahora me enterado, como diríamos en España "de cabo a rabo" de todo.
Muchas gracias, cielo

Verónica Curutchet dijo...

Genial, ahora a ver si lo agendo!
besos y enhorabuena Cati!

Lola Bertrand dijo...

Yo tambien me he enterado leyéndote, Caty, per lo cierto es que ya van dos martes que no consigo conectar , la pantalla que me sale se mantiene en negro y sin voz...
¡¡¡ me da una rabia¡¡¡
Abrazos desde Asturias
Lola

Lola Bertrand dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
azpeitia dijo...

La Radio es íntima, cercana, desarrolla tu imaginación y te deja trabajar y hacer otras cosas al mismo tiempo...la batalla de la radio es una guerra ganada...es una oración...Con la radio me acuesto, con la radio sueño, con la radio me levanto...enhorabuena...azpeitia