lunes, junio 04, 2007

128- "De bien nacidos..." Caticrónica angélica




Que mi voz vuele hasta la isla de mis abuelos el próximo miércoles me ha hecho tener la necesidad de dar las gracias mientras desando un camino con el que nunca había soñado.

De ahí esta crónica…



Crecí con el listado de toda la corte celestial que mi abuela traía en el cofre junto con su ropa blanca, prolijamente ordenado por jerarquías, comenzando por los serafines, y continuando por los querubines hasta llegar a Gabriel, Miguel y Rafael, los simpáticos arcángeles. No es extraño que crea en su existencia.
Hay gente que no cree en ellos. Yo sí, reitero. Y creo que toman formas humanas para ayudarnos en el camino. Hoy quiero agradecerles por esta línea de expresión que me ha ayudado a vivir desde que la encontrara…

Hablando de ángeles, yo no tengo un técnico de computadora cualquiera. No señores. El mío es excepcional y angélico. Héctor Gorla http://www.gorla.com.ar/, hijo de un músico argentino de renombre en el tango, es una persona muy especial: culto, inteligentísimo y generoso, además de un muy buen escritor. Corría el invierno 2002, y nos encontrábamos en plena crisis. Nunca sabré por qué esa tarde fría hasta el sabañón él reiniciaba la máquina mientras me decía:

“Cati: ¿A usted le gusta escribir?” A mi repuesta afirmativa siguió la instalación entre mis “Favoritos” de Ficticia (Ciudad Virtual de Cuentos e Historias) www.ficticia.com , una página mexicana en la que él escribía con gran éxito.

Ahí comencé, tímidamente, con mis crónicas y cuentos, y conocí a mi segundo ángel “literario”: Miriam Chepsy http://www.chepsy.net, arquitecta argentina radicada en España, profesora universitaria destacada y escritora aficionada como yo. Miriam bautizó mis crónicas como las Caticrónicas convirtiéndose, para siempre, en su madrina, siendo mi mejor lectora y crítica. Desde entonces hasta hoy nos une una amistad hermosa hecha de computadora, teléfono y mateadas en la cocina de casa cuando viaja a Buenos Aires. Miriam es, pues, como dije, mi segundo ángel.

El tercero es Luis Enrique Prieto http://www.escribidor.com/, médico español, radicado en Madrid, escritor y muchas cosas más. Mi ingreso a sus Foros Sensibilidades y Archipiélago, así como sus comentarios, observaciones y críticas y su ayuda generosa fueron acicates para que me propusiera crecer en esto de la pluma y la palabra aunque, como él siempre me decía, me queden, todavía, muchos pasitos por dar. Y aún en este tiempo, en que las distancias entre ambos son muy largas, mi reconocimiento hacia él es irrenunciable.

Mi cuarto ángel no es un ángel. Es una Señora Mágica: la abogada y escritora española María Socorro Mármol Brís (Gaviola) http://www.magina-magica.es/, con la que vivimos inolvidables momentos en Buenos Aires, así como una cálida amistad transatlántica cimentada en nuestro trabajo en el Foro Iceberg Nocturno .http://www.iceberg-nocturno.org/ Su valoración de mis trabajos y las propuestas para desarrollar algunos en forma conjunta como La crónica de Ida y Vuelta a Buenos Aires, el trabajo sobre los conventillos y un libro sobre Mujeres, han sido muy fructíferos para mí, lo mismo que su estímulo para la participación en concursos literarios o la búsqueda de nuevos horizontes.

Y hay, desde ya, un montón de ángeles más, entre los compañeros de foros encabezados por mi querida, precisamente, Mariángeles Cantalapiedra www.laslolasdeidem.blogspot.com, www.contartecosas.blogspot.com, eterna compañera de búsquedas y luchas, escritora amateur como yo y creadora de Lola, un personaje inolvidable, y continuando por ustedes, mis sufridos lectores, entre los que no nombro ninguno en particular por no pecar de odiosa, pero que saben cuentan con mi enorme, enormísimo afecto y gratitud. Son ustedes una de las más grandes presencias seráficas en mi vida, razón por la que también les dirijo un “gracias” muy grandote.

El listado de ángeles debe incluir, por supuesto, a mi mamá, Aurora, que, es, sin duda, quien cultivó en mí desde pequeña el amor por la palabra, a Jorge, mi marido, por su presencia y apoyo incondicionales, más allá de comidas quemadas y camisas arrugadas, a mis hijos, Mercedes y Fernando, cuya existencia en nuestra vida la hace más rica y mucho más “viva” por cierto, y, también, a la familia extendida, tanto en sus raíces mallorquinas como ítalo armenias, ya que de todos no recibo más que bien y estímulo.

Debe incluir, finalmente a aquellos que vivieron conmigo y ya son ángeles, sobrevolando tal vez, su “roqueta” y sorprendiéndose (mis abuelos Marcial e Isabel y Tomás, mi papá).

No digan nada. Supongo que “Catito”, mi Ángel de la guarda, debe sonreír por esta crónica tildándola de “cursi”, pero yo le recuerdo el refrán del título que, no por remanido, deja de tener vigencia…

“De bien nacidos, es ser agradecidos”.

Cati Cobas

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cati,como dice el título de tu Caticrónica angélica, es de bien nacidos...así que te agradezco mucho, realmente, tu cariñoso reconocimiento, un tanto hiperbólico...
Espero que sean muchas Caticrónicas más...
Un beso, y feliz entrevista
Miri

lola dijo...

Si te digo que me has saltado las lágrimas, ¿lo creerías Cati?
Ha sido un camino compartido, como volver a vivir algunos tramos.
Venga¡¡¡ que hoy es tu noche , una noche para el recuerdo.
Besazos
lola

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

fue precioso... y justo.